¿Quiénes son los usuarios del coworking?

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Un espacio de coworking ya no es una novedad. Estos espacios han dejado de ser una alternativa para algunos y se han convertido en el espacio de trabajo habitual para muchos perfiles. Este hecho no es una casualidad; en la actualidad no buscamos un sitio en el que sentarnos con el ordenador, lo que se busca es un entorno en el que se rinda mejor, se facilite la vida de los trabajadores y conecte a los trabajadores con profesionales que sumen.

Por un lado, los coworkings aportan la flexibilidad necesaria y fundamental para los freelancers, los profesionales híbridos y los equipos de trabajo que crecen en fases. Estos trabajadores pueden elegir si acuden al centro unos días, un mes o durante todo el año, sin necesidad de atenerse a un contrato eterno o a los costes fijos que supone una oficina convencional. Por otro lado, tenemos la comunidad, aspecto que marca la diferencia entre trabajar por cuenta propia o en remoto: se comparte el espacio con otras personas, lo que saca del aislamiento, mantiene la motivación y abre la puerta a que se produzcan conversaciones que, sin pretenderlo, pueden culminar en una colaboración o un cliente.

A todos estos aspectos sumamente importantes se suma algo muy tangible y también importante: la ubicación y el entorno. Disponer de un lugar bien comunicado, con servicios cerca, en donde recibir a los clientes ofreciendo una imagen profesional o realizar una videollamada sin interrupciones, puede cambiar radicalmente el día a día del profesional. Además del factor de inspiración que añaden estos espacios de trabajo: un coworking bien diseñado, con buena luz, un ambiente cuidado y espacios comunes pensados para convivir, se transmite en la energía con la que se trabaja. En lugar de superar cada jornada de trabajo, se aprovecha.

En algunos puntos, todo esto se ve amplificado. Los espacios se ubican en lugares que reúnen combinaciones potentes en las que se incluyen un ecosistema cada vez más activo de empresas y proyectos digitales y la presencia creciente de profesionales internacionales. El resultado: una interesante mezcla de perfiles que va desde creativos y desarrolladores hasta consultores; equipos pequeños y nómadas digitales. Diversidad que se transforma en valor.

Profesionales digitales

Dentro de un espacio de coworking, conviven profesionales con ritmos de trabajo y necesidades diferentes que tienen algo en común: hacer bien su trabajo, dentro de un entorno profesional. Para saber qué profesionales recurren más a estos espacios, hemos entrado en 080 Cowork, un espacio de coworking pensado para quienes necesitan concentrarse, con baja densidad, despachos exteriores con luz natural y un trato cercano. Precisamente lo que buscan los diseñadores gráficos y los creativos visuales. Uno de los perfiles más habituales en estos espacios de trabajo. Se trata de profesionales que trabajan en áreas como el diseño gráfico, la ilustración, la dirección de arte o el diseño digital, quienes suelen colaborar con clientes de lo más diverso, tanto a nivel local como nacional o internacional.

Muchos de estos perfiles trabajan en remoto o como freelance, por lo que contar con un espacio de trabajo adecuado resulta verdaderamente importante para favorecer la concentración y la inspiración. Para los diseñadores y creativos visuales, el coworking es un lugar donde trabajar en un entorno que estimula la creatividad, fomenta las sinergias y aporta estructura a una profesión que requiere contar con el equilibrio adecuado entre libertad y foco.

Otro perfil dentro de los espacios de coworking es el de los desarrolladores web y los programadores. Desde desarrolladores front-end y back-end hasta especialistas en desarrollo de aplicaciones móviles, software a medida o soluciones digitales de mayor complejidad. Profesionales que necesitan trabajar en un entorno concreto para que su talento rinda al máximo. Su trabajo exige unos altos niveles de concentración, estabilidad técnica y una buena conexión a internet, puesto que trabajan en proyectos exigentes, con repositorios, servidores o entornos de prueba y colaboran con equipos distribuidos. Por lo que son muchos los programadores que no pueden trabajar desde casa a largo plazo, y el coworking ofrece ventajas como una infraestructura técnica fiable con conexión rápida y estable, espacios tranquilos o salas de reuniones profesionales.

Los freelancers de marketing digital son otro de los perfiles profesionales más habituales y activos dentro de un coworking. Los especialistas en SEO, SEM, redes sociales, publicidad online, email marketing o analítica digital suelen trabajar con varios clientes al mismo tiempo, siendo proyectos muy diferentes, por lo que es fundamental la organización, el foco y una excelente gestión del tiempo.

Los espacios de coworking ofrecen a estos profesionales el equilibrio perfecto entre la autonomía del profesional y la colaboración. Mantiene la libertad del freelance sin el aislamiento que conlleva el trabajo desde casa. Compartir espacio con otros profesionales del sector produce un entorno más dinámico en el intercambio de ideas, la contrastación de estrategias y el estar al día de lo que sucede en el sector; es parte del trabajo del coworking. Sin olvidarse de las ventajas que proporciona, como pueden ser la generación de sinergias y nuevos proyectos o una rutina de trabajo más estable.

Profesionales más analógicos

Los coworkings no han sido creados única y exclusivamente para las profesiones y profesionales del mundo digital, si bien son algunos de los que más recurren a estos espacios. Profesionales como los consultores de negocio, los coaches, los asesores financieros, fiscales o de recursos humanos, menos digitalizados en sus labores, encuentran en los coworkings la base profesional sólida y necesaria para ejercer, sin necesidad de asumir los costes y compromisos que implican las oficinas y despachos tradicionales. Se trata de perfiles que trabajan la relación directa con el cliente y para quienes la imagen, la confianza y el entorno son aspectos clave.

Los espacios de coworking hacen posible que estos profesionales dispongan de un espacio representativo y bien equipado, al mismo tiempo que mantienen la flexibilidad necesaria para poder adaptarse a una agenda cambiante, a las sesiones puntuales o al trabajo híbrido. Estos profesionales valoran de los coworkings las salas de reuniones presenciales o sesiones uno a uno para las conversaciones confidenciales, la ubicación céntrica y bien comunicada que facilita el acceso de los clientes, el ambiente profesional que transmite la seriedad, el orden y la confianza necesaria y la flexibilidad de horarios y planes que ofrece para adaptarse a los diferentes ritmos de trabajo.

Algo similar ocurre con las startups y los pequeños equipos de trabajo en fase inicial, quienes encuentran en un coworking el entorno adecuado para crecer con flexibilidad y de forma sostenible. En sus primeras etapas, los proyectos de estos profesionales tienen que centrarse en el desarrollo del producto y la validación de ideas sin que sea necesario asumir los costes de una oficina convencional.

Es habitual encontrar equipos de entre dos y seis personas compartiendo espacio y trabajando mano a mano, alimentándose de la energía que se produce en un entorno dinámico en el que hay varios proyectos en marcha. Para estos equipos de trabajo, los coworkings se convierten en un cuartel general con el margen necesario para la adaptación en cada fase del negocio. En el caso de las startups y los pequeños equipos de trabajo, los espacios de coworking no son únicamente un lugar para el trabajo; se convierten en un entorno que acompaña su crecimiento profesional, fomenta las ideas y facilita un avance más rápido sin que se pierda la flexibilidad.

Traductores, redactores y editores: los profesionales del contenido, entre los que encontramos redactores SEO, copywriters, periodistas, traductores o editores, son perfiles muy habituales en los centros de coworking. A caballo entre lo digital y lo analógico, su trabajo necesita de una gran concentración, calma y foco. Lo que no quiere decir que se enriquezca cuando se produce contacto con otros perfiles igualmente creativos y digitales. Muchas tareas de escritura se pueden realizar desde casa, pero hacerlo desde un coworking aporta estructura y un contexto más profesional. Disponer de un espacio específico para escribir ayuda al profesional a ponerse en modo trabajo, mantener la disciplina diaria y mejorar su productividad.

Estos profesionales encuentran en el coworking una serie de beneficios bastante relevantes, como el silencio y el foco para escribir en espacios diseñados para realizar un trabajo individual, la inspiración y el feedback que se generan al compartir espacio con otros profesionales creativos o el contacto directo con diseñadores y marketers que favorece la creación de equipos multidisciplinares y proyectos de mayor complejidad.

Para los profesionales del contenido, los espacios de coworking se han convertido en el aliado perfecto que combina la concentración, la colaboración y el contexto profesional, lo que hace que mejore la calidad del trabajo.

Antes de finalizar, citaremos a otros profesionales que han encontrado en los coworkings el lugar ideal: los nómadas digitales y los trabajadores en remoto. Estos perfiles se benefician de espacios profesionales y alejados del aislamiento, trabajan con foco y pueden mantener la rutina al mismo tiempo que se sienten parte de un entorno laboral real y palpable.

Los perfiles que se benefician de los espacios de coworking son más variados, puesto que no se cierran a ningún tipo de profesión. Siendo los perfiles de los que hemos hablado, los más habituales.

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