Prevención y eliminación del sinus pilonidal

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La comúnmente conocida como rabadilla es una zona propensa a la formación de quistes, concretamente el sinus pilonidal. Esta afección consiste en la formación de un quiste con pelos y restos de piel en su interior, en la zona del coxis o sacro, a tan solo unos centímetros del ano. Se trata de una enfermedad que se presenta, por lo general en jóvenes menores de treinta y cinco años y que produce una serie de síntomas cuando se infecta.

Aunque las causas exactas se desconocen, es muy probable que se trate de un problema de origen congénito que puede o no, llegar a producir síntomas durante la edad adulta. Algunos expertos en salud, considera que no procede del nacimiento, sino que se adquiere después del mismo. Formándose por la penetración de pelo en el interior de la piel, llevando a producir irritación y la consiguiente inflamación de la zona. Esto da lugar a la formación de un quiste, en una cavidad que se infecta, produciendo un absceso de pus, denominado furúnculo. Es muy frecuente que este absceso se abra en la piel, produciendo lo que se denomina fístula, lo que se percibe como un agujero en la piel.

Su localización es el pliegue interglúteo, en la región sacrococcígea, correspondiente a la parte inferior o más baja de la espalda. En algunas personas se localiza pegado al ano, dentro de la zona perianal, siendo más peligrosos, debido a que al infectarse, pueden invadir el ano. Inicialmente se trata de un quiste de pelos que se infecta y complica. De ahí el término pilonidal cuyo significado no es otro que nido de pelos.

Se trata de una patología que se produce de forma relativamente frecuente, cuyo inicio no reviste gravedad, salvo que no se da una solución. En cuyo caso la infección merma notablemente la calidad de vida del paciente.

Cómo y porqué se produce el quiste

Ante la falta de información sobre este tipo de quiste, hemos acudido a CQ Centro Quirúrgico Calero & Manzano, especialistas en tratar este tipo de patologías. Sacándonos del error de considerar que se trata de la incrustación de un pelo que se infecta. Tampoco es cierto que el quiste se produzca por el aumento de fricción y presión sobre el coxis, por estar mucho tiempo sentado o utilizar ropa ajustada. La realidad es que se trata de un resto embrionario que, durante la adolescencia y debido a la estimulación hormonal, desarrolla pelos en su interior, del mismo modo que la grasa produce un lipoma, o se desarrollan quistes de líquidos de otra naturaleza.

Por lo que no tiene relación con la cantidad de pelo corporal de la persona, ni el roce o fricción, pasar muchas horas sentado o llevar ropa ajustada. Desde el nacimiento, las personas que lo padecen, vienen predestinadas a que este tipo de quiste se forme. De hecho, existe cierta predisposición familiar a sufrir este problema. En consecuencia, no se puede prevenir o tomar ninguna medida concreta que impida su aparición. Es muy habitual escuchar consejos como el de no utilizar ropa ajustada si se van a pasar muchas horas sentado, ducharse con regularidad o prevenir el sobrepeso. Que por otro lado, son buenas medidas higiénicas que conviene llevar cabo, aunque hay que dejar claro que no van a impedir su desarrollo.

La sintomatología que produce el sinus pilonidal son pocas. En principio no produce sintomatología, se trata de una patología asintomática, en la que se observa un orificio en la rabadilla que, no produce dolor ni inflamación. Posteriormente aparece un bulto rojizo y doloroso, inflamado en la zona, puede producir o no fiebre, indicando que existe infección y se ha convertido en un absceso. El absceso puede abrirse solo y drenar pus, siendo la forma más frecuente de aparición.

También puede producirse un absceso crónico que no provoca fiebre ni dolor, pero se trata de un orificio por el que sale material líquido, purulento o no, de manera continua o intermitente. Así mismo pueden producirse episodios de inflamación aguda recurrente.

El diagnóstico es clínico, por lo que no requiere que el paciente se haga pruebas especiales. Su pronóstico aun siendo un proceso benigno, requiere de una intervención quirúrgica en la mayoría de los casos. Tras la intervención y para evitar que vuelva a aparecer, hay que procurar mantener limpia y rasurada la zona afectada. Es una patología frecuente en familiares que lo padecen, por lo que se considera que debe tener un componente hereditario que predispone su aparición.

El sinus pilonidal se forma cuando un pelo penetra en el tejido cutáneo, formando un quiste. Si no se produce infección, este tipo de quiste, no genera ningún problema. Ahora bien, si se infecta, las molestias son considerables y, las posibilidades de que esto ocurra, son muy elevadas debido a su ubicación.

Como prevención de su desarrollo, solo se pueden hacer dos cosas: evaluar si se trata de una persona propensa a desarrollarlo, duplicando los cuidados y evitando las infecciones; llevar a cabo una correcta higiene y cuidado de la zona sacra. Con estas acciones, no se puede evitar la aparición pero si la infección en cierta medida.

Tratamiento del quiste

Si bien no existe una manera de evitar que aparezca el sinus pilonidal, si podemos hablar de los factores de riesgo que pueden aumentar de forma notable su aparición:

  • Ser un varón de entre quince y treinta años.
  • Antecedentes familiares de quiste pilonidal.
  • Vello corporal recio y fuerte.
  • Presencia abundante de pelo en el pliegue entre los glúteos.
  • Pasar mucho tiempo sentado o realizar actividades que produzcan fricción en la zona.
  • Recibir golpes en el coxis.
  • Tener un pliegue muy profundo entre los glúteos.
  • Tendencia a la obstrucción de los poros de la piel (acné, forúnculos, quistes sebáceos, etc.).
  • Tener un sistema inmune débil.

Aunque es más frecuente su aparición en hombres, también pueden producirse en mujeres.

Como ya hemos adelantado, el sinus pilonidal, no puede prevenirse. Se puede minimizar el riesgo realizando algunas acciones a diario, con lo que puede prevenirse o retrasar la infección, pero no el quiste.

Entre esas acciones, encontramos la de mantener una correcta higiene, recurrir a la depilación de la zona y procurar no presionar la zona con ropa muy ajustada.

Ante su aparición, lo primero que se nota es una hinchazón en la zona, dolor y enrojecimiento. En algunos casos, la presencia de pus o exudados de sangre a través de la piel, son habituales, indicando el grado de infección. Llegado este caso, acudir al médico es la mejor manera de atajar el problema.

En la consulta se tratará la infección de la zona para que no empeore y se realizará un drenaje del quiste. Una vez que el cuadro infeccioso mejore, la mejor opción es recurrir a la cirugía.

Se habla de cirugía debido a que una vez que el quiste se infecta y es tratado, es muy probable que se infecte de nuevo en el futuro. La mejor manera de evitar que esto pase, es recurriendo a la cirugía y extirpación del quiste.

El tratamiento previo a la cirugía, es la toma de antibióticos. Cuando se produce la temida infección, lo habitual es seguir un tratamiento antibiótico, por lo general, de cara a la cirugía. Por lo que no puede ser un recurso habitual, durante la evolución del quiste, ya que su abuso, hace que pierdan efectividad, permitiendo que la infección se extienda y se agrave.

Desde aquí, en nombre de los profesionales de la salud, dejamos claro que los antibióticos no curan el sinus pilonidal por sí mismos. Si los mismos no frenan la infección, se produce un absceso que hay que drenar para extraer el pus. Para poder realizar la intervención quirúrgica, hay que tener la infección y la inflamación controladas. Por lo que se aconseja operar unos cuatro o cinco días tras el drenaje.

Uno de los fallos que más se cometen con el sinus pilonidal, es no intervenirlo quirúrgicamente tras haber sido drenado y controlado, con lo que sigue aumentado de tamaño y complicándose de forma gradual.

En definitiva, se puede ralentizar y prevenir la infección con las pautas mencionadas, pero lo cierto es que el único tratamiento definitivo, es  la cirugía. Someterse a una exéresis o extirpación quirúrgica completa del quiste es la única manera de eliminarlo. Además de que se trata de una intervención sencilla en la que se evita totalmente el quiste, por lo que se evita que vuelva a aparecer. Es una operación de carácter ambulatorio, lo que permite que el paciente vuelva a su casa tras la intervención. La herida se deja abierta para que cicatrice en las semanas siguientes. No se cierra con suturas para evitar que se infecte, algo habitual cuando se colocan puntos en la herida. Tanto el postoperatorio como las curas son indoloras y en la mayoría de los casos, no es necesario tomar analgésicos. La actividad habitual puede recuperarse en tan solo unos días, evitando tener que preocuparse de que el quiste se infecte, aumente de tamaño o produzca molestias indeseadas.

Ahora ya sabes que si notas un bulto extraño en el pliegue de los glúteos, presenta dolor, enrojecimiento o inflamación, lo mejor es acudir al cirujano.

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