Las secuelas mentales del coronavirus

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El coronavirus ha dado un vuelco de 180 grados a nuestras vidas. Ya nada volverá a ser como era antes. Seguro que lo estás ya comprobando. Hemos visto una crisis sanitaria de elevadas consecuencias, ahora ya se está viviendo una crisis económica que puede ser dramática, pero nadie habla (o al menos muy poco) de la crisis mental que se avecina. Y es que las secuelas que esta pandemia va a provocar en todos los sectores de la sociedad es muy grande.

Las secuelas del paciente que ha sufrido Covid-19 no son solo físicas, también lo son sicológicas. Los efectos psicológicos pueden desencadenar un estrés nunca visto. Los profesionales prevén un aumento importante de los problemas de salud mental una vez pase la crisis. Casos de ansiedad, depresión e incluso trastorno de estrés postraumático. Un estudio anterior, reveló que un tercio de las personas hospitalizadas por SARS habían desarrollado síntomas moderados o severos de depresión un año después de superar la enfermedad. 
“El tratamiento se dirigirá hacia el «núcleo» del trastorno, con el objetivo de obtener un rápido alivio de sus problemas, pero a largo plazo ofrecerá también al paciente el entendimiento de sí mismo, proporcionando un cambio positivo y duradero en su forma de ser y de relacionarse”, explican desde la consulta del psiquiatra Dr. José A. Hernández Hernández.

Los sanitarios

Han sido los grandes héroes de esta pandemia. Héroes sin capa pero que lo han dado todo, pese a no tener nada. Los sanitarios son los protagonistas y ahora no se les puede dejar atrás porque lo van a pasar mal. Ellos también sufren directamente las consecuencias de la pandemia a nivel psicológico. Han sido jornadas maratonianas de trabajo, pero sobre todo, ha sido un cansancio físico. Es muy duro ver morir a tantas personas y no poder hacer nada, sobre todo, porque se ven incapaces de tener medios. Una sensación de frustración, de no poder hacer bien su trabajo que perdurará en sus mentes durante mucho tiempo.

Despedida en soledad

También hay personas con familiares fallecidos en estos días que no han podido despedirse de ellos. Sin duda la peor situación. Momentos más críticas que pueden derivar en un incremento mayor de la ansiedad o de la depresión, e incluso convertirse en síndromes de estrés agudo; una ansiedad máxima provocada por la impotencia ante la situación. Ansiedad y depresión podrían ser las enfermedades más comunes. Y es que con el paso del tiempo te darás cuenta de que tus seres fallecidos se fueron y no pudiste decirles adiós. Ahora mismo todo se vive en una burbuja, pero cuando todo pase, será muy raro y extraño. Muchas personas tendrán que acudir a profesionales.

Estrés de los confinados

El haber estado más de 50 días encerrados en casa, está claro que nos dejará muchas secuelas. Somos animales libres y el estar entre cuatro paredes durante casi dos meses es muy duro. Hay muchos confinados que ahora ya no se atreven a salir, que tienen pánico a cruzarse con gente. Ahora bien, tener cierto temor, cierta ansiedad es absolutamente normal. Incluso es bueno y saludable. «A quien no le dé respeto salir a la calle será menos capaz de valorar los peligros y tendrá más riesgo de contagio”, nos dicen desde la Sociedad Española de Psiquiatría.

Los niños se adaptan bien

No han dicho nada y se han comportado de manera 10. Está claro que los niños y niñas del confinamiento han aguantado como jabatos. Según los especialistas ellos serán los que menos lo noten. Ahora bien, hay que crearles unos hábitos rápidos para que olviden la pesadilla que han vivido durante estos meses pasados. Los expertos apuntan que los niños no deben recibir explicaciones por encima de esa capacidad “porque no las entienden y eso les genera más miedo”. Eso sí, obligar a un hijo a salir es lo último que debemos hacer si ese hijo muestra miedo.

Los investigadores de la Universidad Europea han realizado un sondeo entre más de 16.000 personas de Madrid, Cantabria y Canarias. Y los datos dicen lo siguiente: el 70 % tiene miedo a contagiarse y el 50% siente temor o ansiedad al salir de casa. Sin duda, datos muy duros para comenzar a recuperarse.

En resumen, nunca hemos vivido una pandemia y un confinamiento de esta dimensión. Sin embargo, este fenómeno ya se ha vivido en oros colectivos que han vivido recluidos, como pacientes que son dados de alta tras largas hospitalizaciones o reclusos que salen de prisión. Ellos son el camino a seguir. Y es que nuestro cerebro es muy inteligente, pero también muy malo en esta situación.

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