Las peluquerías caninas y su papel en los concursos

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En la sociedad actual los concursos son bastante habituales y los vemos en muchos ámbitos. Uno de los más habituales son los caninos. Existe una gran competitividad y los dueños luchan con todo lo que tienen a su disposición para que su can quede campeón o en las mejores posiciones posibles.

No es un capricho estético

La peluquería canina, como nos recuerdan los expertos peluqueros de Rechulos, es algo más que estética. Hablamos del arte de transformar a un perro en una versión mejorada del mismo y en los concursos puede conseguir que sea la estrella del certamen. Los dueños saben que los buenos profesionales pueden marcar las diferencias entre pasar de forma discreta o captar las miradas por parte del jurado.

El primer vistazo al concurso

Piensa en entrar en el concurso con tu perro: lo habitual es que en el ambiente se oigan ladridos alegres, combinados con el aroma a champús y los flashes de las cámaras. Justo aquí es donde se ve cómo la peluquería canina brilla. No hablamos de cambiar al perro, sino de que se realce lo que la naturaleza le ha dado. Algunos tienen pelajes sedosos, otros ojos expresivos y los hay que también tienen una silueta limpia en la que podemos ver su porte de gran elegancia.

Un peluquero, lo que hace con sus tijeras y gran paciencia es preparar al animal para que esté confortable y preparado para afrontar el desfile con gran confianza.

Son estos profesionales los que tienen claro que cada una de las diferentes razas de perros tiene su propio encanto.

Un cuidado que es el que precede al podio

Antes del día del concurso, acudir a la peluquería canina es una rutina para los participantes. Una buena ocasión en la que los baños suaves dejan el pelo brillante y los cepillados evitan que se produzcan enredos y masajes que dejan relajado al perro.

Estamos ante un ritual que busca generar confianza, en el que el animal lo que aprende es a disfrutar del proceso, de tal manera que lo asocia con cuidados y tranquilidad. En el concurso, ello va a ser sinónimo de un pelaje impecable que puede resistir horas bajo flashes y luces, sin que pierda forma ni lustre.

Los dueños lo que hacen es compartir diferentes anécdotas, puesto que un arreglo puede cambiar el ánimo con el que se siente el perro. Algunos canes llegan estresados por el viaje y que se transforman con un buen secado y peinado de pelo. La conexión entre el peluquero y el dueño de la mascota consigue crear un equipo unido, donde los cuidados son un lenguaje silencioso que deja clara la dedicación por parte de los dueños.

Realzan su personalidad

En los concursos, el jurado puede buscar armonía, puesto que al final el perro se presenta como un todo coherente. La peluquería perruna consigue esculpir el pelo para que siga las líneas del cuerpo, de tal forma que destaque su musculatura, proporciones y la expresividad de la cara.

Los cortes, cuando se realizan bien, pueden conseguir que un caniche parezca una nube o que un perro de raza setter pueda mostrar su silueta casi como si se encontrase en una carrera.

Se podría decir que es magia, pero la verdad es que es fruto de una fina observación. Un peluquero que se da cuenta de cómo cae el pelo natural del perro y lo que hace es guiarlo para la potenciación de su ángulo más favorecedor. Esto se nota cuando llega el día de la exposición, puesto que el animal para lucir con un aspecto magnífico. Los espectadores admiran no solamente su belleza, sino la historia que hay detrás, donde horas de paciencia hacen que lo cotidiano pase a ser algo extraordinario.

Preparación emocional y física

Debemos decir que participar en un concurso es algo que demanda más de lo que parece por parte del perro a todos los niveles, pero hay que tener claro que ir a la peluquería tiene un papel importante en su bienestar. Un pelaje ligero y limpio evita que sufra las típicas molestias debidas al calor o a la suciedad, de tal manera que el animal esté concentrado más en posar y no se distraiga. Los propios dueños son los que se dan cuenta de que, después de un buen paso por el peluquero, el perro camina de forma más erguida y responde mejor a las señales de su dueño.

Este es un cuidado completo, donde se les recortan las uñas para que puedan dar pasos con firmeza, se limpian las orejas para prevenir infecciones, así como se les da un aroma fresco que hace que aumente la experiencia a nivel sensorial por parte del jurado.

Todo esto en un concurso acaba por marcar diferencias y los nervios se convierten en una fluidez muy natural.

Detrás de las tijeras hay todo un arte

Los profesionales de la peluquería canina que trabajan especialmente en el mundo de los concursos de perros tienen un ojo único. Son capaces de ver potencial en un cachorro, aunque esté poco cuidado, y de moldearlo con una serie de cortes dependiendo de la edad y el pelaje con el que cuente.

Muchos de ellos consiguen combinar la tradición con el instinto. Un toque personal aquí, un volumen allá, siempre respetando la esencia que tiene el propio perro.

Lo que ocurre es que los dueños son fieles a los peluqueros que trabajan bien, ya que saben que ese cuidado no solo consigue ganar premios; además, es que logra que se fortalezca el vínculo con la mascota, puesto que cada concurso en el que se participa es una celebración.

Momentos que unen a la comunidad canina

Esta clase de concursos caninos acaba siendo también fiestas sociales. Los dueños entre ellos intercambian todo tipo de consejos sobre determinados cortes que resisten mejor la humedad o hablan sobre tales o cuales peinados que pueden durarles todo el día. El peluquero es un profesional que pasa a ser confidente y que también les da tips para el mantenimiento una vez finalizado el concurso, para que el esplendor dure más allá del mismo.

Este es un ciclo de admiración mutua en el que el perro luce espectacular, el dueño se siente orgulloso y el público aplaude toda la dedicación. Al final, la peluquería canina va más allá de lo práctico y es expresión de amor por su can.

Se adaptan a cada raza

Cada raza demanda un estilo distinto. Los que tienen el pelo largo fluyen con cortes de mayor suavidad que terminan por acentuar la elegancia. Los que tienen el pelo corto tienen unas limpiezas de mayor precisión que hacen que destaquen sus formas.

Lo que hay que tener claro es que en los concursos dicha versatilidad brilla y el peluquero trata siempre de adaptar su trabajo, estableciendo como prioridad en su trabajo el confort del perro, para que pueda también disfrutar de la labor realizada.

Los participantes de los concursos caninos valoran la flexibilidad por parte de estos expertos de la peluquería canina. Los cortes equivocados distraen, pero los acertados empoderan. Esto hace que la peluquería sea un pilar fundamental para el éxito en el concurso.

Beneficios más allá del concurso canino

Pese a que los concursos son el evento principal y son el foco principal, lo cierto es que la peluquería enseña costumbres duraderas en el tiempo. Los dueños pueden aprender rutinas para cuidar a su can y que mejoran la salud del perro, así como la forma en la que realizar cepillados que estimularán su piel y baños que previenen problemas.

El dueño gana en conocimientos, el perro se llena de mimos y la familia disfruta de un compañero que luce radiante.

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