El coste para nuestra salud que supone preparar unas oposiciones

El conjunto de las Administraciones Públicas de nuestro país que incluye a la central, local y autonómica, tiene en sus plantillas un número total de 2.553.505 empleados públicos, según el último boletín estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas publicado con fecha 31-07-2018 por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública, lo que representa el 15% de las personas ocupadas en nuestro país, siendo la media comunitaria de un 16 %. De estos, el menor porcentaje corresponde a la administración central, siendo la autonómica la que ocupa a un mayor número de trabajadores, y, dentro de esta, la de la Comunidad Autonómica de Andalucía. De estos, el 57,2 % son funcionarios públicos, es decir han accedido a su plaza después de haber superado unos exámenes de ingreso a través de una oposición, por lo que son conocedores, por haberlo sufrido en carne propia, del elevado coste para nuestra salud, tanto física como mental, que supone el meternos de lleno a preparar unas oposiciones. 

Por ello, si vosotros queréis preparar unas oposiciones y no sufrir en el intento, nosotros os recomendamos que os pongáis en manos de Preparadores Valladolid, puesto que ellos también saben de la dureza de las oposiciones y, por ello, se dedican a preparar de una forma presencial, a distancia y online a sus alumnos para todo tipo de oposiciones de enseñanza, ya sean maestros, secundaria, educación infantil, inspección educativa, idiomas… o de justicia, auxilio judicial, gestión procesal o tramitación procesal, siempre contando con el profesorado más experto y temarios propios de las diferentes especialidades.

Preparar unas oposiciones es un proceso largo en el tiempo y muy cansado, que conlleva un gran desgaste y que aumenta según se va acercando la fecha prevista del examen. Veamos cuáles son los principales problemas a los que nos tenemos que enfrentar:

  • Estrés. El estrés, en su justa medida, es bueno y necesario para ayudar al opositor a superar el examen, pues lo mantiene en una actitud de alerta, de vigilancia, lo mantiene atento ante las dificultades que tiene que superar, pero cuando el nivel de ansiedad, de estrés es muy superior al normal y constante en el tiempo se vuelve en contra de los intereses del estudiante y dificulta el almacenamiento en su mente de toda la información que se le proporciona. Hay síntomas que son fácilmente reconocibles en una persona que está sufriendo de ansiedad o de estrés, como pueden ser un nerviosismo intenso, taquicardias, palpitaciones, dolor de cabeza, problemas para conciliar el sueño, dolores de estómago, trastornos intestinales, irritabilidad constante o sudoración excesiva.
  • Soledad. Estudiar es algo solitario, son horas y horas las que se pasan delante de un temario intentando asimilar y retener lo que allí está escrito, y eso nos acaba pasando factura y hace que la gente se sienta aislada. Al mismo tiempo somos conscientes de que necesitamos un descanso, pero nuestra propia autoexigencia puede contrariarnos y hacer que nos sintamos responsables de perder ese valioso tiempo que no estamos estudiando, lo que hace que no podamos tampoco disfrutar del tiempo libre o de descanso como realmente deseamos.  
  • Agotamiento mental. Causado por el estrés, por el cansancio físico, por la preocupación por cómo se desarrollará la oposición, la tensión ante los exámenes, etc. todo ello hace que nuestros pensamientos se sobrecarguen produciendo un cansancio insoportable para la salud mental.  
  • Pensamientos negativos. A veces puede llegar la obsesión con pensamientos del tipo “no lo voy a conseguir”, “es imposible”, “no aguanto más”, “hay demasiada competencia”, “es imposible memorizar todo este temario”, etc., es importante saber cortar estos pensamientos de raíz antes de que lleguen a convertirse en unos pensamientos rumiantes que nos desborden y nos hagan tirar la toalla.    
  • Tensión muscular. La tensión nerviosa acumulada día tras día puede sobrecargar la musculatura de nuestro cuello, hombros, espalda, músculos frontales, etc. lo que puede provocar en primer lugar dolor en alguna de esas partes y en segundo lugar llegar a provocar una contractura muscular.

La importancia de la memoria

Para facilitar la labor de preparar una oposición o en cualquier otro ámbito de nuestra vida, tener una buena memoria nos ayudará muchísimo en nuestro día a día. Para ello debemos dedicarle tiempo a cuidarla, desarrollarla, ejercitarla…, puesto que a medida que transcurre el tiempo y nos vamos haciendo mayores nos damos cuenta que cada vez se vuelve más valiosa. Una buena forma de ejercitarla es mediante la realización algunos ejercicios como pueden ser, memorizar imágenes visuales, realizar listas mentales, mantener un hábito de estudio, escuchar música, leer, realizar actividades nuevas que impliquen un descubrimiento nuevo, practicar algún tipo de deporte, yoga, meditación, practicar juegos de mesa como cartas, dominó, ajedrez, damas, etc.   

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