Consejos para una residencia de la tercera edad

A la hora de elegir una residencia de la tercera edad, debemos pensar que estamos ante algo importante y donde por la que optemos tendrá que tener todas las garantías, pues como dicen en la Clínica San Vital, una de las más reconocidas de Madrid,  los pacientes y los familiares siempre insisten en la importancia que tiene que sea un sitio que  genere confianza y una gran tranquilidad.

Vamos con algunos de los puntos que nunca deben pasarse por alto cuando pensamos en elegir una residencia para la tercera edad:

Factores importantes

  • Como decimos es una decisión de gran importancia, por lo que debemos hacerlo todo con la tranquilidad y serenidad que esto requiere. Tanto la familia como la persona mayor en cuestión deben visitar varios centros, así como tener entrevistas con varios de los trabajadores o gerentes, de forma que puedan ver lo mejor y lo menos bueno de los centros. Igualmente, no está de más pedir una copia siempre del reglamento interno y del contrato para leerlos de forma tranquila en casa.
  • El centro elegido tendrá que contar con la totalidad de permisos que sean necesarios y que expidan las administraciones públicas. Tendrán que ser expuestos de manera visible en algún punto del centro en cuestión y en caso de no poder verlos, habrá que pedir a la persona que nos muestre las instalaciones, el permiso de apertura y las demás inspecciones que deberán hacer y sellar las autoridades.
  • Las personas que trabajen en el centro van a tener que estar muy bien cualificadas para las tareas a desarrollar. Además de su título, estas personas tienen que demostrar un buen trato, que será de cordialidad, amabilidad y respetuosidad con los residentes. De la misma forma adquiere gran importancia que el rato existente entre la plantilla y los residentes no sea muy elevado para que los mayores queden atendidos como se merecen.
  • Los horarios de visita tendrán que tener cierta flexibilidad y amplitud a fin de que los familiares no cuenten con problemas para poder ver a sus personas mayores, permitiéndose las visitas en la habitación si ocurre enfermedad por parte del anciano o solo para comprobar que todo está perfecto. El acceso a los teléfonos deberán ser libres y permitir poder hacer llamadas privadas.
  • Al igual que ocurre en los colegios, lo mejor es que la residencia tenga zonas ajardinadas y sus espacios al aire libre, pero en caso de que no los tenga, siempre es interesante que exista un parque próximo y que se organicen las visitas y paseos en las zonas verdes circundantes.
  • En cuanto a las comidas, los menús que haya en el centro tendrán que ser suficientes, variados y se tendrán que adaptar a las necesidades que tengan las personas mayores. Por esta razón, tendrán que diseñarse por una serie de nutricionistas expertos en gerontología y si hay enfermedades, pues habrá que llevar un tratamiento individual dependiendo de las necesidades que tenga cada paciente.
  • Queda claro y parece evidente que la residencia tendrá que tener las medidas de higiene necesarias, estando debidamente limpia desinfectada y con la ventilación necesaria, tanto en las propias estancias como en las zonas comunes. De la misma forma, tanto la ropa de las camas, toallas o las ropas de los ancianos deberán estar limpias, estando los ancianos siempre bien peinados, aseados y afeitados.
  • Otro aspecto importante es que el centro no tiene que tener barreras de carácter arquitectónico que puedan dificultar que se muevan las personas mayores. Igualmente, la accesibilidad y la seguridad son fundamentales. Lo que hace que debamos fijarnos en que tenga ascensor, siempre en los centros que cuenten con más de una planta, así como sistemas para el aviso de emergencias, suelos antideslizantes, pasamanos, sistemas de emergencia acordes con la normativa y hasta protocolos y simulacros de evacuación que estén óptimamente diseñados.
  • En cuanto a los sistemas de refrigeración y para la calefacción, tendrán que funcionar bien y hay que tener en cuenta las revisiones periódicas en cuanto a la limpieza de filtros, evitando así problemas serios como la legionelosis. Por último, la temperatura que debe haber en las áreas comunes debe ser de gran confort y las habitaciones deben poder regularse de forma independiente a fin de cada residente pueda llegar a elegir la temperatura con la que se encuentre más cómodo.