Todo lo que debes saber antes de pedirle vacaciones a tu jefe

Con la llegada del verano, también llegará el buen tiempo y por supuesto, las ganas de irnos de vacaciones. Ese tan ansiado momento en el que el trabajador podrá ejercer su derecho de utilizar su período de descanso.

De hecho, la mayoría de los empleados buscan centralizar sus vacaciones en esta temporada; o al menos aquellos cuyas empresas no son de las que deciden el plazo de tiempo que los trabajadores pueden destinar a sus vacaciones y así desconectar de su rutina laboral.

No obstante, antes de ir preparando maletas es bueno que conozcas el convenio colectivode tu contrato laboral o las condiciones específicas que firmaste, ya que serán estas las que prevalezcan al momento de pedir tus vacaciones.

Además, siempre hay ciertas dudas y preguntas que atacan a los empleados llegado este momento: ¿Cuándo solicitar las vacaciones? ¿Y si entonces estás de baja laboral? ¿Cuántos días te pertenecen?

Si es tu caso, los especialistas en jornada laboral de TimeNet nos explican a continuación todo lo que debes saber antes de pedirle vacaciones a tu jefe.

La importancia de exigir nuestro tiempo de descanso

A todos nos gusta alejarnos un tiempo de la oficina y disfrutar de nuestro tiempo de descanso; sin embargo, más allá de ser un simple capricho del empleado, las vacaciones son muy importantes para la salud del trabajador y su rendimiento dentro de su empresa.

Las vacaciones son uno de los mejores antídotos contra el estrés, y sus efectos dañinos  que van desde migrañas, insomnio y dolores estomacales hasta problemas cardiovasculares; incluso pudiendo llegar a alterar el genoma humano, los cuales son bien conocidos por todos. Por lo tanto, las vacaciones se vuelven fundamentales para mantener una buena salud física y mental.

De hecho, un estudio de la Universidad Estatal de Nueva York concluyeron que los hombres que toman vacaciones cada año reducen su probabilidad de morir por cualquier causa en un 20%, y su riesgo de muerte por enfermedad cardíaca hasta en un 30%.

Por otro lado, la investigadora Karen Mathews, de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), y sus colegas hicieron otro estudio en el que monitorearon a aproximadamente 12,000 hombres con un alto riesgo de padecer enfermedad coronaria, entre los 35 y 57 años de edad, durante nueve años y descubrieron que los participantes que no tomaban vacaciones anuales eran 32% más propensos a morir de un ataque al corazón.

Finalmente, en el caso de las mujeres, las vacaciones podrían resultar incluso más benéficas. De acuerdo con un estudio realizado en 2005 por la Clínica Marshfield en Wisconsin, las mujeres que toman vacaciones menos de una vez cada dos años tienen mayor probabilidad de sufrir una depresión. Además, quienes no suelen vacacionar con frecuencia (una vez al año) tienen cerca de ocho veces más probabilidades de desarrollar enfermedad coronaria o sufrir un ataque al corazón.

Las dudas más comunes que tienen los empleados antes de pedir sus vacaciones

Algunas de las dudas más comunes antes de pedir vacaciones a nuestro jefe son:

¿Todos los empleados tienen derecho a vacaciones?

De acuerdo al Estatuto de los Trabajadores cualquier trabajador tiene derecho a 30 días naturales o 22 días laborales de vacaciones, serán independientemente de la jornada laboral (a tiempo completo o parcial) o del tipo de contrato (indefinido o temporal). Éstas son retribuidas al año, habiendo trabajado del 1 de enero al 31 de diciembre.

¿Cómo se pueden calcular los días de vacaciones?

Ya que a cada trabajador le corresponden 30 días de vacaciones anuales, se puede deducir que  que cada mes trabajado corresponden a 2,5 días de vacaciones. Por lo tanto, sólo tendrás que contar los días que llevas en una empresa para calcular los días de vacaciones que te pertenecen.

¿Cuándo se pueden pedir las vacaciones?

Por lo general, el período de vacaciones del trabajador debe establecerse por mutuo acuerdo entre la empresa y el empleado; y en caso de que sea la empresa quien establezca el calendario de vacaciones, el trabajador debe conocerlo con dos meses de antelación.

Si el trabajador y el empresario no llegan a un acuerdo sobre el período de vacaciones, existe un procedimiento judicial, en el que la empresa deberá acreditar el motivo por el cual no concede las fechas solicitadas por el trabajador. Además, en ningún caso podrás tomar tus vacaciones sin permiso, pues podría ser causa de despido disciplinario.

¿Con cuántos días de antelación se deben pedir vacaciones?

El trabajador debe conocer sus vacaciones con dos meses de antelación, periodo dentro del cual se pueden aceptar, modificar o reclamar los días asignados.

En caso de ser el trabajador el que pida sus vacaciones, debe notificarlas con la mayor antelación posible, para garantizar su aceptación por parte de la empresa y permitir la mejor organización de la carga de trabajo durante tu ausencia.

¿Se pueden tener vacaciones estando de baja?

Las vacaciones no se pierden en caso de baja por enfermedad, embarazo, parto o lactancia, por lo que si la baja coincide con el período de vacaciones que solicitó el trabajador, podrá disfrutarlas sus vacaciones en una fecha distinta.

¿El sueldo se mantiene durante las vacaciones?

Las vacaciones siempre son retribuidas, pero su retribución debe calcularse teniendo en cuenta todos los conceptos salariales ordinarios. De esta forma, el trabajador puede no cobrar el mismo sueldo en ese plazo de tiempo.

Para saber esto con seguridad, deberás consultar tu convenio colectivo, ya que determinados complementos salariales que componen nuestro sueldo base pueden ser eliminados en ese período vacacional, como el concepto de transporte que se aplica para cubrir los gastos mensuales del trabajador para llegar a la oficina, al igual que comisiones, pluses u otros incentivos, los cuales no aplicarían de estar en tu periodo vacacional.

¿Se puede decidir no hacer vacaciones para así cobrar más?

Aunque muchos trabajadores igual elegirían esta opción, la verdad es que no se puede. Y es que aunque el empresario y el trabajador estén de acuerdo, la ley es la que prohíbe la sustitución del período vacacional por una compensación económica.

De hecho, en caso de que finalice el año y no hayas pedido vacaciones, estos días se darán por perdidos y no serán retribuidos. Aun así, son muchas las empresas que amplían el plazo disponible hasta después de la temporada de Navidad, lo cual supone ampliarlo al año siguiente.

El trabajador sólo podrá cobrar sus días de vacaciones cuando se finalice su contrato laboral, ya sea por despido o por voluntad propia, momento en el cual se incluirá una compensación económica equivalente al período de vacaciones no disfrutado.

¿Cómo solicitar las vacaciones?

Las vacaciones deben solicitarse por medio de una carta de vacaciones laborales. Esta se trata de un documento escrito que el departamento de Recursos Humanos envía al trabajador para comunicar el derecho a un periodo de vacaciones, siempre acorde a los días que le corresponden por ley.

Esto porque, como dijimos anteriormente, muchas empresas tienen convenios colectivos o políticas de empresa para organizar las vacaciones y no parar el ciclo productivo. Además que algunas veces pasa que algún trabajador no solicita sus vacaciones, y la empresa al ser conocedora de la ley y para evitar concentración de vacaciones y conflictos notifica a los trabajadores con una carta o documento en el que informa de su derecho a solicitar vacaciones, las fechas en las que puede descansar y cuántas le corresponden.

No obstante, según la legislación actual: “no resulta preceptivo que la empresa comunique por escrito al trabajador el inicio de su periodo de vacaciones” a excepción de los casos en los que el convenio colectivo lo indique expresamente y por lo general, la comunicación del inicio de las vacaciones, que sí que es obligatoria, se suele realizar de manera verbal.

El beneficio que trae la presentación de esta carta es que queda constancia de que la empresa ha cumplido con sus obligaciones de cara al disfrute de las vacaciones por parte del empleado. Mientras que también resulta de utilidad para el empleado, permitiéndole disponer de justificación documental ante cualquier conflicto que pueda surgir.

Así mismo, al no ser algo obligatorio, no existe un modelo de carta de vacaciones para empleados que sea general y se solicite expresamente por parte de todas las empresas. Más bien, cada quien elabora su propia carta fijándose, por ejemplo, en los múltiples modelos que podemos encontrar en Internet y que son muy sencillos de utilizar; o crean un modelo donde aparezcan los datos fundamentales que todo trabajador debe incluir a la hora de referirse al departamento de Recursos Humanos de su compañía. Estos datos son los siguientes:

  • Fecha y lugar donde se realiza la notificación.
  • Nombre, DNI y dirección postal (a ser posible, la misma que aparece en la nómina) del trabajador.
  • Periodo de vacaciones, desde el primer día hasta el último, incluyendo el día en el que se reincorpore al trabajo.
  • En caso de que el convenio colectivo solicite un plazo de preaviso por parte de la empresa, incluirlo en la carta.
  • Firma de la empresa y trabajador

Cocinar: Una manera deliciosa de ocupar el tiempo

La cocina siempre es el punto focal de los hogares, los buenos momentos familiares suelen estar conectados con comidas y celebraciones en los que disfrutamos no solo de la compañía de nuestros seres queridos, sino también de diferentes sabores que cada persona trae a la mesa.

Por ello, cocinar no es solamente una obligación que debemos cumplir pues es indiscutible que nuestro cuerpo necesita alimento, sino una manera de demostrar afecto, de relajarnos, de aliviar el estrés y de cuidarnos a nosotros mismos logrando una alimentación balanceada y sana. La preparación de alimentos, nos puede funcionar para desconectar de los problemas de una forma divertida y agradable, pues no solamente estimula los sentidos, sino que al finalizar, tenemos algo que disfrutar, lo que nos genera una sensación de logro o de meta alcanzada.

Existen muchos beneficios a nivel de salud mental del uso de la cocina como una herramienta terapéutica, por lo que nos tomaremos un tiempo para adentrarnos en el tema, por ello contamos con el apoyo de HIDA, quienes cuentan con más de 50 años en la producción de alimentos, y que nos ayudarán a comprender los beneficios de la cocina en la salud mental.

La Cocinoterapia

La cocinoterapia es una técnica que ayuda a combatir el estrés del trabajo, y los problemas del día a día, mediante el proceso de la elaboración de recetas. Se ha comprobado científicamente que el cocinar no solo sirve para la desconexión o para relajarnos, sino que también funciona como herramienta contra la depresión. Ver nuestro trabajo reflejado en una gratificación, es una de las bases de la recuperación ante un cuadro depresivo. En conclusión, cocinar sabiendo que luego vamos a degustar aquello que estamos cocinando, es un estímulo muy positivo para nuestro cerebro.

Cocinar implica un procedimiento que consta de varios pasos para poder preparar un plato, con esto nos referimos a que el proceso de cocinar comienza con la elección del plato a preparar, la compra de los ingredientes, el trabajo previo a encender los fogones, la preparación como tal, la presentación y por último, la ingesta de los alimentos preparados. Lo que nos garantiza una buena cantidad de tiempo invertido en pensar en otra cosa que no sea aquello que nos agobia.

Como mencionamos anteriormente, cocinar nos otorga una cantidad de beneficios a nivel emocional y de salud mental, entre los que podemos encontrar:

  • Mejora las habilidades cognitivas al estar atentos de los ingredientes, las cantidades y los tiempos de cocción que se requieren en cada preparación.
  • Desarrolla la creatividad al momento de elegir ingredientes y preparar nuevas recetas.
  • Concentración. La cocina nos obliga a saber lo que estás haciendo en todo momento, no podemos descuidar el fuego ni pasarnos de sal.
  • Conectamos con nosotros mismos contigo mismo, escuchamos nuestro cuerpo y disfrutamos de los sabores, olores y texturas.
  • Aleja la mente de los problemas y permite canalizar las energías en una apasionante disciplina. Puede ser una terapia para eliminar el estrés y si se hace acompañado de música es mejor.
  • Nos relaja y nos despeja la cabeza. Hay actividades concretas de la cocina como amasar, mezclar, formar bolas… que nos desestresan.
  • Cuando cocinamos para alguien más además de sentirnos generosos, transmitimos nuestros sentimientos más profundos.
  • Aumenta la autoestima al crear platillos que pueden deleitar el paladar de los comensales.
  • Sentimos agradecimiento por los recursos tan variados que tenemos

Es importante recalcar que la cocinoterapia y el bienestar que proporciona, lo sentiremos siempre y cuando no estemos cocinando por obligación o bajo presión, lo ideal es tomarnos el tiempo para disfrutar del proceso de creación y hacerlo con la premisa de disfrutar.

Tomando el control

Cuando nos colocamos frente a la encimera repleta de productos, nosotros tenemos el control de la situación. Sea si estamos siguiendo una receta o si estamos experimentando un plato de creación propia, nosotros controlamos el proceso. Cuando estamos teniendo sensación de agobio por algo, tener el control nos ayuda a ver la situación.

Sentirnos en control de la situación, aún cuando solamente podamos controlar lo que cocinamos, nos ayuda a ordenar mejor nuestros pensamientos y a desconectar del problema. También sirve como herramienta para descargar frustraciones, pues amasar, pica o batir a mano, necesita de movimientos físicos y de fuerza.

Experimentar en la cocina

La cocina es un espacio que nos permite experimentar con cientos de miles de sabores, colores y olores. Las hierbas, los tipos de carnes o vegetales, diferentes condimentos, diferentes preparaciones. Aventurarnos a trabajar con materia prima desconocida o con platillos de otras culturas, nos produce mucho placer.

No vamos a negar que puede que los experimentos no salgan tan bien como lo esperábamos, sin embargo, el buen rato y lo aprendido, siempre se quedará con nosotros. Otra forma de experimentar en la cocina es darle la vuelta a platos tradicionales. Buscar cambiar su presentación o intentar recrear los sabores pero con diferentes ingredientes. Lo importante es no ponernos límites y tomarnos el tiempo para investigar y experimentar frente a los fogones.

Experimentar en la cocina indiscutiblemente nos traerá platillos nuevos por probar, lo que hace que cada producto, cada sabor y cada elemento nuevo que utilicemos sea un descubrimiento muy reconfortante.

Disfrutar de lo sencillo y natural

Muchas veces nos vemos en la necesidad de alimentarnos de lo rápido y de lo que tenemos a la mano, por el ritmo de vida que llevamos. A veces, es mucho más sencillo pedir comida desde alguna aplicación y que nos llegue a casa o a la oficina, y comerla sin prestarle atención, sino como una acción mecánica. Morder, masticar, tragar y repetir.

Cocinar nos permitirá reencontrarnos con recetas tradicionales, con el sabor de mamá o de la abuela, volver a los ingredientes con los que crecimos y hacerlo todo a nuestro gusto, desde lo sencillo y lo natural.

Podemos ejemplificar de la siguiente manera: Si decidimos comer una hamburguesa en cualquier cadena, la compramos y a los 5 minutos, ya estamos comiendo. Todo está prefabricado y listo para pasar por la cocción y directo a la mesa. Mientras que si nosotros la preparamos, debemos hacer el proceso completo. Elegir los ingredientes que llevarán, qué hierbas y condimentos utilizaremos en la carne, qué tipo de pan queremos comprar si uno con costra o sin costra, qué vegetales utilizaremos, qué guarnición tendrá, etc. Todo esto nos da un abanico de posibilidades que aprovechar, y que disfrutaremos más, pues sabemos el proceso que hubo detrás y estaremos orgullosos del resultado final.

Cocinar para los demás

Cuando cocinamos para familiares y amigos, solemos poner mucho más cariño al proceso de preparación. Cocinar para seres queridos habla de lo importante que son para nosotros, pues siempre los tenemos en cuenta a la hora de decidir los ingredientes y el platillo a preparar. Planificar una comida con amigos o familiares y cocinar para ellos, mientras juntos disfrutan de un buen rato, es uno de los placeres más sencillos de la vida. Además, nos ayuda con nuestra autoestima ver a los demás disfrutar de algo que hicimos con dedicación y que quisimos compartir con los demás.

Cocinar para otros no es sinónimo siempre de una celebración especial, o de una reunión grande, por el contrario, podemos estar cocinando solos en casa y preparar un platillo que compartiremos al día siguiente con nuestro compañero de trabajo. Preparar comida para otras personas, es una muestra de afecto y de preocupación por nuestros seres queridos. Algo tan simple como preparar un café y compartir un trozo de bizcocho con alguien que se puede estar pasando un mal momento, ya es un gesto que demuestra lo mucho que esa persona te importa, por lo que ayudando a otro, nosotros también nos sentimos mejor.

Disfruta y tómate tu tiempo

Cocinar debe ser un placer, no todo el tiempo tenemos la oportunidad de cocinar sin presión, el ajetreo de la semana, el trabajo, las actividades, y muchos otros factores pueden ocasionar que normalmente tengamos un menú preestablecido que nos quita poco tiempo y que no requiere de demasiada atención

Sin embargo, cuando tengamos la oportunidad y el tiempo de disfrutar plenamente del proceso, hay que aprovecharlo. Elegir nuevas recetas que nos permitan experimentar, probar nuevas maneras y técnicas de cocinar, cambiar los materiales con lo que preparamos las cosas, usar distintos elementos que proporcionen un cambio no solamente en la manera de preparar, sino también en el resultado final. En fin, disfrutar del tiempo que pasamos cocinando, sin presiones, sin apuro y haciéndolo todo a nuestro ritmo.

De hace unos años para acá, en las redes sociales hay miles de opciones que nos permiten conocer nuevas recetas y que facilitan los procesos de preparación para que hasta el menos habilidoso pueda llevarlas a cabo sin tanto problema y minimizando las posibilidades de error, tal vez esta sea una forma de comenzar a experimentar si queremos disfrutar de la cocina y del proceso de cocinar de una forma mucho más beneficiosa para nuestra salud mental, y que además nos permita tener una alimentación más sana y balanceada, lo que ayudará con nuestra salud integral.