No ha habido un momento en el que el lavado de la ropa de los ancianos sea tan importante como ahora

A nadie le sorprendería saber que, en un país como el nuestro, el envejecimiento de la población es algo palpable, que aumenta de una manera endiablada con el paso de cada año y que, además, nos obliga a reforzar todos los sistemas de salud y de prestaciones sociales para personas que superan los 65 años. Aunque es cierto que este proceso es algo que viene ocurriendo en la mayoría de los países de nuestro entorno, no es menos verdad el hecho de que, en España, vamos un punto por delante de nuestros vecinos: nuestra pirámide de población ya es invertida.

Es lógico que así sea. El trabajo ha sido el principal motivo por el que españoles y españolas no han tenido ni el tiempo, ni las fuerzas ni el dinero suficientes para tener descendencia. La falta de ayudas por parte de las instituciones también ha sido uno de los motivos que han provocado este problema que ahora, de una u otra manera, afecta a nuestro sistema productivo y a nuestra economía. Cada vez son más los jubilados y menos las personas en edad de trabajar. Hay que buscar una solución… pero nosotros no hablaremos de eso en este artículo.

El aumento del número de ancianos en el interior de nuestras fronteras está haciendo que aumente de una manera considerable el número de residencias geriátricas. Una noticia publicada en el portal web Dependencia.info aseguraba que hay 381.000 plazas en estas residencias a lo largo y ancho de nuestro territorio, algo que pone de manifiesto el grave problema generaciones que hay en España. Es evidente que, teniendo en cuenta que cada vez más personas viven en un entorno como el de las residencias, hay que tener un mayor cuidado por elementos como la limpieza o la higiene.

Lo que os acabamos de comentar se confirma con una noticia del portal web Inforesidencias, que estima el número de estos centros en 5.400 en el territorio español con una suma total de 373.000 plazas. Está claro que, con estos datos, es imprescindible garantizar métodos y sistemas de higiene personal, de las instalaciones y de la ropa que, además de ser efectivos, resulten eficientes. Este era uno de los grandes objetivos para muchas de las residencias que, a causa del elevado número de personas que solicitaban sus servicios, han decidido abrir sus puertas en los últimos años.

Las residencias de ancianos realizan una labor encomiable en una sociedad como la española, que cada vez se encuentra más envejecida y requiere de más servicios para la tercera edad. En los últimos tiempos, no solo han aumentado su capacidad para hacer frente a las necesidades de más personas, sino que, además, han potenciado sus sistemas de higiene y limpieza en todos los sentidos. Uno de los ejemplos más evidentes nos lo han ofrecido desde Lavatur. Sus profesionales nos han asegurado, en un encuentro reciente, que ha aumentado la demanda de lavadoras en residencias geriátricas en España con el fin de reducir el tiempo requerido para que un anciano disponga de su ropa bien limpia y cuidada.

Una necesidad que se ha acrecentado con el coronavirus

Teniendo en cuenta las características de una enfermedad como la COVID-19, es evidente que las residencias de ancianos han tenido que dar un nuevo paso al frente para garantizar el cuidado de todas las personas que residen en ella. Y apostar por la limpieza y la higiene ha sido la principal línea de actuación para cumplir con ese cometido. En un momento en el que hasta el lavado de la ropa es tremendamente importante, la mayoría de las residencias de este país han querido potenciar precisamente este servicio entre sus residentes.

Está claro que la lucha contra el coronavirus depende de muchas otras cosas, pero no nos cabe la menor duda de que este tipo de actuaciones han salvado vidas en los últimos meses y que van a seguir salvándolas en los meses que, por desgracia, nos quedan por vivir de pandemia. Si la higiene (en todas sus vertientes) era de una importancia tremenda antes de la llegada de esta enfermedad, ahora es evidente que ha multiplicado sus efectos positivos.

Estamos convencidos de que la importancia que se le otorga a un asunto tan rutinario como lo es el lavado de nuestra ropa se va a incrementar después de todos estos meses de pandemia que nos está tocando vivir. Y es que no es para menos. La ropa es uno de los elementos que está sometido a más bacterias a lo largo del día. Y eso, en una residencia de ancianos, es algo que debemos evitar a través del lavado rápido y constante de la ropa de los residentes. Por fortuna, la prácticamente todas las entidades de este sector ya trabajan sin descanso en este cometido y eso es lo que nos deja más tranquilos. Los ancianos que allí residen están en buenas manos.

La limpieza, una cuestión de hombres y mujeres

La limpieza, el orden y la pulcritud son valores que hacen nuestra vida más fácil y que son realmente necesarios en nuestra vivienda si lo que de verdad queremos es tener una cierta calidad de vida. No son pocos los casos que hay en nuestro país de personas que sufren cierta ansiedad a causa de que no viven en un entorno como del que estamos hablando. Y es que mantener limpio el entorno en el que nos encontramos tiene un efecto claro y directo sobre la salud que poseemos. Pruebas hay. Y amenazas, en caso de no hacerlo, también. Tenemos que tener esto bien presente en todo momento. 

Tradicionalmente, se ha asociado con este tipo de labores a las mujeres. Su tardía incorporación al mundo laboral, que comenzó a producirse en los años 80 en España, hizo que, durante buena parte de nuestra Historia, fueran ellas las encargadas del hogar, de los niños y niñas de una familia y de labores más cotidianas. Ese tipo de pensamiento, por suerte, está empezando a cambiar en los tiempos que corren y es evidente que ese cambio es algo necesario en la sociedad en la que vivimos ahora. 

Según una noticia que fue publicada en la página web de la agencia Europa Press, las mujeres en España dedican dos horas más que los hombres, de media, al hogar y a la familia. Es algo que no es cosa del pasado. La noticia, de hecho, fue publicada en el mes de febrero de este mismo año y no cabe la menor duda de que este es un problema que todavía a día de hoy sigue latente y que merece un espacio más que visible en el debate social en el que nos encontramos inmersos. Desde luego, está claro que todavía tenemos muchas cosas que aprender. 

Y es que hay más datos que nos preocupan y que es muy importante que eliminemos en los tiempos que corren. De uno de ellos se hacía eco un artículo publicado en el diario El Mundo el año pasado. Y dice que el 36% de los hombres deja las tareas del hogar al vivir en pareja. Se trata de un problema de dimensiones increíbles. Todavía seguimos asociando a la mujer con las tareas del hogar y es evidente que queda mucho por hacer. Mucho más de lo que nos imaginamos, nos tememos. Pero hay que seguir insistiendo y peleando. 

¿Qué opinan las empresas dedicadas a la venta de productos de limpieza acerca del reparto de tareas del hogar? Hemos querido saber la opinión de, por ejemplo, los principales responsables de Stocknet Vallès, que nos han comentado que, en efecto, todavía siguen siendo las mujeres las que se encargan mayormente de las actividades de limpieza en el hogar. Y lo dicen con conocimiento de causa, puesto que son mujeres las principales clientas del establecimiento. Está claro que todavía hay mucho por hacer en el campo de la equiparación de las tareas del hogar. 

La Administración Pública debe dar un paso hacia delante 

Está claro que es imposible e inviable que se promulgue una ley acerca del reparto de las tareas del hogar. Nadie puede ir a la cárcel a causa de no hacerlas. Pero lo que también está claro es que hace falta una mayor colaboración por parte de las autoridades públicas a la hora de promover ese reparto de tareas y de mejorar la posición social de la mujer, que sigue siendo, a pesar de todos los avances de los que presumimos, relegada a un segundo plano en muchos de los aspectos que rodean a nuestra vida. 

Los diferentes grupos políticos deberían ponerse de acuerdo para tratar de avanzar en este sentido, aunque esto es algo que vemos ciertamente complicado teniendo en cuenta las dificultades que hay últimamente para formar un solo gobierno. Desde luego, una cosa está clara: y es que todavía tenemos que seguir trabajando en cuestiones básicas como lo son salir a la calle, defender los derechos de las mujeres (ya seamos hombres o mujeres) y conseguir, de este modo, una justicia social que, de momento, no es una realidad. 

Quedan muchas cosas por hacer, pero es cierto que vamos avanzando poco a poco. Sin embargo, no hay que confiarse. Tenemos que tener claro que seguimos viviendo en una sociedad en la que la mayoría de las mujeres dedica mucho más tiempo a las labores del hogar que los hombres. Y hay que tratar de equiparar ese asunto. De lo contrario, jamás podremos llegar a ser una sociedad moderna. Ese, desde luego, sería un palo demasiado grande para nuestras aspiraciones como país y como sociedad.