Terrazas: los medios de subsistencia de los bares en tiempos del coronavirus

La hecatombe económica provocada por el coronavirus ha puesto en peligro a muchos pequeños negocios que se encuentran repartidos por lo ancho y largo de nuestro país. Las grandes empresas, como siempre, podrán salir de la crisis antes o después, pero los pequeños comercios lo tendrán mucho más complicado puesto que no cuentan con un colchón tan amplio como el que manejan las entidades con varios miles de trabajadores. En los párrafos que siguen, vamos a analizar de qué manera puede conseguirse que un sector de actividad tan importante para nuestro país como lo es la hostelería salga adelante.

La inmensa mayoría de las empresas que se dedican al negocio de la hostelería son pequeñas o muy pequeñas. Muchas, de hecho, no pasan de los dos trabajadores. Eso hace que les sea muy complicado sobrevivir a una situación como esta, en la que se han tenido que enfrentar a dos meses (en algunos casos, más) con ningún ingreso por su trabajo. Y no solo eso: ahora que parece que poco a poco vamos superando la pandemia, hay que tener en cuenta que sus negocios no pueden rendir al 100% y que sigue habiendo limitaciones de aforo.

Los bares que disponen de una terraza tienen que ver en este elemento su principal vía de escape. Es lo primero que se permitió abrir con la llegada de la fase I de la desescalada, el primer contacto de los hosteleros con sus clientes. Y la verdad es que a nadie le cabe la menor duda de que, de alguna manera, no es suficiente. Las terrazas son buenos lugares para tomar algo por la noche ahora que llega el verano, pero ¿qué ocurre con todos esos negocios que también necesitan tener abierto durante las horas de más calor del día para obtener rentabilidad?

Son muchos los bares que disponen de terraza pero que necesitan mantenerla abierta durante todo el día para obtener las ganancias necesarias para seguir ejerciendo su actividad. Eso implica, por ejemplo, tener únicamente la terraza disponible en muchos casos a las tres de la tarde, con el calor que nos puede hacer en algunas ciudades del sur de España durante los meses de verano. ¿Qué hacer si solo puedo disponer de mi terraza para ganar dinero en esas condiciones? Echar mano de un toldo y refrescar el lugar con ventiladores hidráulicos es la mejor opción desde nuestro punto de vista. Y seguro que los encargados de Toldos Clot piensan lo mismo que nosotros.

Una noticia que fue publicada en el portal web Autónomos y Emprendedor indicaba que, sin una terraza, muchos negocios que tienen relación con la hostelería no serían rentables en absoluto. Según esta noticia, las terrazas contribuyen a que la facturación aumente en un 25%, algo que, a la hora de echar cuentas, supone un colchón que termina siendo de lo más importante para garantizar la rentabilidad del negocio. En España, además, hay un total de 100.000 bares que tienen terraza y para los cuales es válido lo que acabamos de decir.

Otro artículo, en este caso publicado en el portal web especializado en hostelería Cafés y Bares, informaba de que solo en una ciudad como lo es Zaragoza existía un total de 1.635 terrazas con licencia en el año 2015. Teniendo en cuenta que la situación económica mejoró bastante desde ese año hasta antes de la llegada del coronavirus, estamos convencidos de que las terrazas en el verano de 2019 fueron bastantes más que las que os acabamos de indicar.

Las instituciones públicas, en este caso los ayuntamientos, deben poner de su parte

Es momento para que todos rememos en la misma dirección. Las instituciones públicas tienen que hacer todo lo posible para facilitar el trabajo de estos bares y restaurantes para los cuales la terraza se ha convertido en el mejor medio de vida. ¿Cómo? Reduciendo las tasas que los bares han de pagar por usar suelo público o incluso eliminándolas. También, incluso, se puede optar por ampliarlas sin coste alguno para este tipo de establecimientos. Hay mucha gente que depende de esto y que tiene que seguir trabajando para subsistir. Y los ayuntamientos tienen que poner toda la carne en el asador para que eso sea posible.

Es evidente que la cuestión no solo depende de los ayuntamientos. Las diferentes comunidades autónomas y el Gobierno Central deben garantizar las ayudas que tan necesarias son en los momentos en los que nos encontramos para estos bares. Con la combinación de unas medidas y de otras, tendremos elementos como para derrotar a los momentos de zozobra económica en los que nos movemos ahora mismo. Eso es lo más importante para que los dueños de negocios como de los que venimos hablando no decidan echar el cierre y engrosas las siempre peligrosas listas del paro.

Lavanderías: una buena idea para mejorar nuestra vida en el hogar

Nuestra sociedad y las necesidades que tiene la gente han cambiado de manera realmente importante. No cabe la menor duda de que el ser humano ya no necesita lo mismo que hace una década. Ahora tiene otras prioridades y, desde luego, es evidente que su mentalidad ha cambiado. Ocurre en el interior de nuestro hogar, en el trabajo y durante nuestro tiempo libre. Nos hemos reinventado en varios aspectos de nuestra vida y es el momento de que sigamos haciéndolo en pos de mejorar nuestra calidad de vida y, por ende, la felicidad de la que hacemos gala.  

Pero, ¿en qué tipo de cosas estamos cambiando más nuestra manera de enfrentarnos a la realidad? Lo cierto es que hay una que nos ha llamado la atención por encima del resto y de la que os vamos a hablar en los párrafos que siguen. No es otra que la relativa a la posibilidad de prescindir de una lavadora en nuestra propia casa. Pero, ¿podemos vivir sin lavadora entre nuestras paredes? Lo cierto es que sí. Y algo tendrá de positivo cuando cada día hay más personas que lo hacen.  

Desde nuestro punto de vista, prescindir de la lavadora no es que sea aconsejable, sino necesario, en un caso muy concreto: en aquel que tienen todas aquellas personas que viven en un espacio muy reducido y que necesitan ahorrar espacio para que la habitabilidad de su piso o casa sea mayor y mejor. Imaginaos una familia de 4 miembros viviendo en un espacio de 60 metros cuadrados, algo bastante habitual en ciudades como Madrid o Barcelona. Esa familia necesita espacio y ahorrar el de la lavadora puede ser vital.  

Pero, ¿dónde lava esa familia toda la ropa sucia? Hay alternativas. Y ahora más que nunca. Las lavanderías autoservicio están viviendo un repunte realmente importante en los tiempos que corren, especialmente en ciudades como de las que os venimos hablando. Desde luego, está claro el motivo. La gente se está dando cuenta de que tiene la opción de ganar espacio (y también dinero, porque la lavadora requiere de una inversión inicial grande y un mantenimiento costoso) y no se lo está pensando. Desde luego, nuestra opinión al respecto es la de que este tipo de actuaciones es positiva para las familias y que puede ayudar a que mejore su calidad de vida.  

Un artículo que fue publicado en la página web del diario 20 Minutos hacía referencia al número de lavanderías que había en toda España. Por lo que se apuntaba en ese texto, se había duplicado el número de estos establecimientos en apenas cuatro años y ya había un total de 1.200 repartidos por toda España. Es evidente que el motivo es el que os hemos comentado en los párrafos anteriores y que, por lo tanto, este modelo de negocio va a seguir creciendo durante los próximos años. La noticia, por cierto, era de octubre del 2017. Desde entonces, han seguido abriendo establecimientos de este estilo.  

Hemos corroborado esta información y hemos descubierto que teníamos razón. Una noticia que fue publicada en el diario El Economista informaba de que el ‘boom’ de estos centros había llegado a España y que, como consecuencia, ya había un total de 1.640 centros repartidos por el territorio situado en el interior de nuestras fronteras. Y es que no cabe la menor duda de que, como apuntábamos al principio, el estilo de vida de muchas personas ha cambiado y que ahora sus necesidades son otras. La necesidad de ahorrar espacio, desde luego, se ha convertido en una de las más importantes y urgentes.  

Una necesidad para los jóvenes  

Disponer de una lavadora en casa ya no nos parece clave ni necesario. Con el número de lavanderías que están abriendo en toda España, nos parece mucho más práctico acudir hasta uno de esos establecimientos cuando tengamos la necesidad de lavar la ropa. Es, además, algo que nos sale más barato teniendo en cuenta los gastos que lleva asociados el hecho de disponer de una lavadora. Y es algo que, sobre todo, creemos que beneficia a los jóvenes que buscan su independencia. Hemos hablado con los profesionales de una entidad como Wash-Up, una de las lavanderías de este estilo, y nos han comentado que, en efecto, buena parte de sus clientes se encuentra por debajo de la treintena.  

Hemos desgranado, a lo largo de todo este texto, muchos de los motivos por los que es beneficioso el hecho de disponer de los servicios de una lavandería y quitarnos del medio la lavadora en casa. Es algo que creemos que es recomendable para muchos tipos de familia y que, según hemos podido deducir, contribuye de una manera muy importante a hacer de nuestra vida familiar algo mucho más feliz. Y ese es el objetivo último que perseguimos en nuestra vida, ¿no creéis?  

La lectura, un pilar básico pero al que no dedicamos el tiempo necesario

Una de las preocupaciones más fundadas que tenemos en nuestra sociedad es la percepción de que cada vez leemos menos. Ya sea por falta de tiempo, de ganas o de interés, parece claro que leer una novela, un artículo periodístico o una simple noticia no está entre nuestras prioridades. Los estudios del CIS revelan que la falta de lectura no está nunca entre las mayores preocupaciones de los ciudadanos. Y eso implica problemas. Problemas que tenemos que solventar cuanto antes, porque una sociedad que no lee es una sociedad que no progresa.

Lo que a muchos nos ha preocupado durante mucho tiempo en lo relativo a este tema es la falta de lectura que parecía darse entre los niños. Está claro que es imprescindible que los niños lean para que se den cuenta del mundo en el que viven. Es una condición ineludible para tratar de mejorar personalmente y labrarse un futuro profesional atractivo. Es algo que los padres y las madres nos tenemos que poner por norma y que tenemos que inculcar a las generaciones venideras.

Nos ha preocupado mucho, como decíamos, el volumen de lectura de los más pequeños. Pero los datos se están encargando de demostrarnos exactamente lo contrario. Y es que a los niños sí les gusta leer, tal y como apuntaba un artículo publicado en el diario El País, que informaba de que este es el grupo de población que más relación guarda con un elemento tan importante para la sociedad actual como lo es la lectura. Desde luego, este dato es como para estar orgullosos de nuestros menores y como para plantearse una autocrítica por parte de los adultos.

Otro artículo, en este caso publicado en El Cultural, ponía más datos sobre la mesa. Resulta que, en efecto, el grupo de población que más lee es el que llega hasta los 13 años. Dentro de ese grupo, el 73’6% de los muchachos y muchachas lee de manera diaria o semanal, mientras que el 17’6% lee al menos una vez al mes. Son datos que nos animan y que nos hacen pensar que tenemos un gran futuro por delante. Y, desde luego, es algo que nos debe servir a los adultos para comprender qué está pasando en nuestra sociedad.

Los niños y niñas son la honrosa excepción al dicho de que, en España, tenemos ciertas dificultades para leer. Es algo acerca de lo que hemos hablado recientemente con una entidad como lo es Ediciones Aljibe, una editorial dedicada a asuntos como lo son la sociología, la psicología o la pedagogía. Lo que nos han comentado sus profesionales es que la falta de tiempo y el estrés que provoca el trabajo es lo que ocasiona que sean los niños, quienes tienen más tiempo libre, los que tiren del carro en este asunto.

Un problema más grave de lo que parece

El problema del que estamos hablando es bastante más grave de lo que parece y pone de manifiesto que, en nuestro país, tenemos una carencia en lo que tiene que ver con la compaginación de la vida privada con la profesional. Este es uno de los asuntos que más dificulta el hecho de encontrar el momento oportuno para leer. En otras palabras, no es que a los españoles y a las españolas no nos guste leer, es que no encontramos la oportunidad de hacerlo. Y ese es un perjuicio bastante gordo para nuestra cultura.

Un artículo publicado en el diario El Mundo aseguraba que, en 2017, los españoles leíamos más pero peor. Quizá podáis pensar que esto tira por tierra el argumento de la falta de tiempo, pero en realidad no es así. El problema que tenemos en España es que estamos tan pendientes del reloj que solemos tirar por leer contenidos de peor calidad y que se consumen de una manera más rápida. Contenidos que, en definitiva, no entran tanto en detalle como los que se publican en los grandes artículos periodísticos o las grandes novelas, las que marcan época.

La lectura es siempre una buena noticia y la mejor manera de que el ser humano conozca lo que hay a su alrededor. Por eso no podemos rechazarla aunque nuestro tiempo sea limitado. Siempre saldremos ganando con su existencia. Es la mejor manera de que el ser humano garantice su libertad. Desde luego, no hay nada que nos la haga tener tanto como la lectura. Cuidarla será siempre sinónimo de cuidar de nosotros mismos y de todas aquellas personas a las que queremos.