Jennifer Grey, de tierna jovenzuela en Dirty Dancing a señora rara operada

Corría el año 1987 y el mundo entero se movía al ritmo de una sensual película: Dirty Dancing.

Un famoso profesor de baile y una adolescente pija se enamoraban al ritmo de la música venciendo las dificultades familiares. Qué bonito. 

La película, que se centra en los principios de la década de los 60, resalta las diferencias entre la clase trabajadora y la media-alta norteamericana en esa época. 

La actriz Jennifer Grey fue la protagonista, junto a Patrick Swayze, de este pelotazo, considerado ya como un clásico de la década de los 80. 

A principios de los 90, Grey se sometió a una rinoplastia, operación que salió tan mal que requirió una segunda operación de cirugía plástica para reparar los daños. La operación alteró tanto su cara, que hasta a sus amigos cercanos les costaba reconocerla, y ese gran cambio en su fisonomía fue muy negativo para su carrera. Tras esta experiencia ella comentó : “Entré en el quirófano siendo una celebridad  y salí de él en el anonimato. Era como estar en un programa de protección de testigos o ser invisible”. 

Éste es el aspecto actual de Jennifer.