Indignación con ‘Supervivientes’ por lo que le hicieron a María Jesús en directo

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Después de que otros concursantes hubieran recibido visitas de lo más variopintas —inolvidable la de Alejandro Albalá para cortar con ella—, está semana le ha tocado el turno a María Jesús Ruiz.

La superviviente recibió este domingo la visita de su pareja, Julio Ruz, en la isla de Honduras en la que se realiza el concurso de Telecinco. Sin embargo, la visita no tardó en convertirse en un mal trago para ella.

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Se trató de un encuentro muy alejado de las experiencias del resto de compañeros: el motivo, que tuvo que disputar un duro —y humillante— juego… que perdió.

Por ese motivo, el programa no le permitió encontrarse con su pareja, algo que los espectadores percibieron como algo excesivamente cruel.

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Al principio, todo fue como siempre en el programa: colocaron a María Jesús con los ojos tapados frente a una mesa repleta de platos diferentes. Al otro lado de la mesa, estaba el propio Ruz dentro de una especie de jaula cerrada con cuatro candados.

En cuanto la modelo se quitó las gafas, intentó dirigirse a él para abrazarlo, pero Lara Álvarez se lo impidió advirtiéndole que primero tenía que superar una prueba. La ex Miss España empezó a llorar.

La prueba consistía en comer para obtener las llaves: cada plato iba a asociado a un número de llaves, en función de la calidad del alimento. Así, cuanto peor fuera el plato, más posibilidades tendría de sacar a su novio de la jaula.

Cuando María Jesús sucumbió a un muslo de pollo, Álvarez le advirtió de que si no conseguía las llaves que abriesen la jaula, no se produciría el encuentro. La modelo accedió muy seria:

“Me como lo que sea.”

Entonces se lanzó a por unos saltamontes, ante lamentos y expresiones de asco. Se comió los saltamontes mientras no paraba de decir: “Te amo mi amor, te amo”.

Después se decantó por los grillos como tercer plato, y para terminar, mezcló las larvas con un donut para poder tragarlas mejor.

Sin embargo, entre las 20 llaves que obtuvo no estaban las cuatro que necesitaba. Solo pudo abrir uno de los candados y a medida que avanzaba el tiempo, se ponía cada vez más nerviosa.

Intentó saltar dentro de la jaula y el programa nuevamente se lo impidió. Cuando finalizó el tiempo, la modelo se vino abajo y empezó a llorar desolada.

Mientras la organización le aseguraba que no podría abrazar a su pareja porque así eran las reglas, Ruz le consolaba diciéndole que la quería y que no pasaba nada.

Como ninguno de los compañeros tuvo que realizar pruebas de este tipo para encontrarse con sus seres queridos, las críticas en redes sociales no se hicieron esperar.

Después del berrinche, el programa rectificó y se produjo el ansiado encuentro entre la modelo y su pareja, que además guardaba una sorpresa final por el sufrimiento vivido: una hamburguesa que degustó después de comerse a besos a Ruz.

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

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